El cambio que necesitábamos en la cumbre de Río +20 no se ha producido. El texto de la declaración final refleja el fracaso rotundo de los gobiernos. Río+20 tendría que haber sido la cumbre de la revolución energética basada en energías renovables y la eficiencia, del Plan de Rescate de los Océanos, de la deforestación cero, de la soberanía alimentaria y el agua para todos. En su lugar, el texto de la cumbre está vacío, ningún paso adelante, no hay objetivos,...sólo palabras huecas.